
© Gozar de buena salud física y mental, ya que el trabajo con preescolares exige una actividad continua y además deben enfrentar múltiples reacciones.
© Comprender y respetar al niño como persona. Ser responsable y segura de sí misma.
© Actuar dentro de un marco de tranquilidad y respeto.
© Estabilidad emocional que se proyecte en sus relaciones interpersonales.
© Ofrecer una imagen agradable, limpia y cordial.
© Apertura al cambio.
© Poseer hábitos, habilidades y destrezas.
© Respetar la iniciativa de los niños.
© Tener la sensibilidad que le permita descubrir y aprovechar las potencialidades del niño.
© Valorar la importancia que esta etapa tiene en la formación del ser humano.
© No olvidar que la educadora es un ejemplo conductual, como persona y como profesional en la comunidad.

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